Izquierda Unida exige un acuerdo local contra la violencia de género

Izquierda Unida de La Isla se solidariza con las mujeres de clase trabajadora este 8 de marzo. Mediante el comunicado a continuación, exige al equipo de gobierno local un acuerdo local contra la violencia de género. Entre otras medidas, considera fundamentales la intervención educativa; una red de atención, asistencia y protección social para la víctimas de violencia de género y un fondo de apoyo a los ayuntamientos que permita reforzar los servicios sociales municipales.

Nuestra exigencia es que esta no debería ser una jornada simbólica como otras tantas, sino reivindicativa y exigente. Reivindicativa y exigente porque cada minuto que pasa puede ser fundamental para salvar una vida, por eso no podemos ni debemos perder ni un solo instante.

Nuestra sociedad es patriarcal: Vivimos en un país donde el hombre tiene poder sobre la mujer en todos los ámbitos posibles: El económico, ya que el hombre es el que muchas veces sustenta a la familia por los roles establecidos, aún hoy tristemente actuales; él provee y ella cuida de los hijos y la casa (dependencia económica de la mujer hacia el hombre), lo que limita la toma de decisiones que atañen a su propia vida. En el ámbito laboral, donde el hombre cobra más por ser hombre, además de tener absoluta libertad de horarios mientras que la mujer, en la actualidad, ocupa muchos más puestos en trabajos de tiempo parcial, debido a que tiene otras labores que atender, “propias de su sexo”, como se les llamaba hasta hace relativamente poco. Además, estas cifras van en aumento.

Cuando se establecen relaciones de poder de unos sobre otras y, además, se fortalecen desde medios, cine, literatura y publicidad, los estereotipos que perpetúan esta relación de privilegiado-oprimida, el siguiente paso es el del sometimiento, la creencia de que la mujer pertenece al hombre, la posesión y la violencia. Esta violencia no tiene por qué ser en forma de golpes -hemos interiorizado que es así-, pero hay muchas formas de violencia invisible, como los gritos, las humillaciones o el acoso, entre muchas otras.

Son tiempos en los que se amenazan los tímidos avances conseguidos. ¿Cuántas veces se viene escuchando que “¿Por qué la ley de violencia de género no puede incluir a hombres?” Hay una confusión generalizada en cuanto al significado efectivo de “Violencia de Género”. Mucha gente sigue creyendo que se le llama así a cualquier agresión dentro de la pareja. Otros saben que sólo se consideran como Violencia de Género las agresiones hacia las mujeres dentro de una relación sentimental, pero no saben por qué y les parece discriminatorio hacia los hombres.

Pero es fácil entender por qué solo las mujeres pueden ser víctimas de violencia de género si se tiene toda la información y se contextualiza dentro del marco actual y de las cifras oficiales, que no dejan nunca ninguna duda sobre quiénes son las víctimas y quiénes los verdugos.

A esto se suma el resto de tipos de violencia, expresión del patriarcado, que se siguen dando actualmente, como la violencia de los medios, la estructural o la violencia institucional, entre otras.
Existen herramientas para luchar o contener las consecuencias últimas, producto de nuestra sociedad, la del patriarcado: Hablamos de la violencia de género.

¿Cuándo se va a empezar a aplicar la ley de violencia a las mujeres en la práctica judicial? ¿Cuándo van a empezar a proteger a los niños y a las niñas?
No hacerlo es patriarcado. Es machismo. Y mata.

Aunque ésta sea la llamada “punta del iceberg” o expresión más trágica de esta “cultura del patriarcado”, la vida diaria en nuestra sociedad a todos los niveles está plagada de escenarios que acentúan la desigualdad.

Así pues, exigimos que tanto las autoridades locales como las autoridades estatales y autonómicas lleven a cabo medidas de carácter urgentes que acaben de una vez por todas con esta lacra social que supone la pérdida de centenares de vidas humanas.

¿Cuántas mujeres más? ¿Y cuántos hijos y cuántas hijas tienen que sufrir la tortura de ver a un padre pegando a su madre, o lo que es peor, pegándoles también a ellos y ellas? ¿Por qué estas mujeres no se atreven a denunciar? ¿Pudiera ser que la protección que presumimos brindarles no es tal? ¿Pudiera ser que los maltratadores tengan más derechos que sus víctimas?

Estamos cansadas de exigir soluciones, queremos ya una respuesta eficaz y contundente. No nos conformamos con medias tintas. Cada mujer asesinada es la prueba de que se está haciendo mal y no queremos esperar más: Si esperamos, otras muchas morirán.

Queremos un Acuerdo Social, Político e Institucional contra la violencia de género. Un acuerdo que implique y comprometa a toda la sociedad, a los partidos políticos como representantes de esa sociedad y también a los poderes públicos como representantes de esa sociedad:

Para volcar todos los esfuerzos que sean necesarios, los medios y los recursos que hagan falta para que España sea un país libre de violencia de género, exigimos un compromiso para desarrollar una red de atención, asistencia y protección social que garantice a las mujeres en situación de violencia su seguridad y su derecho a rehacer sus vidas.

  • Es necesario reponer y dotar de recursos suficientes el presupuesto destinado a la prevención y a la asistencia social de las víctimas, porque no basta con guardar minutos de silencio de forma cínica y luego no mover un dedo o recortar cuando están gobernando.
  • Creemos necesario crear un fondo de apoyo a los ayuntamientos que permita reforzar los servicios sociales municipales y también los centros de la mujer. Todos los estudios indican que sólo se denuncia aproximadamente el 30% de la violencia de género, por lo que el 70% restante queda impune.
  • Tenemos que luchar contra esa impunidad poniendo en marcha en los Juzgados Especializados en Violencia de Género el Acompañamiento Judicial Personalizado, un acompañamiento que haga visible y accesible a las mujeres víctimas de violencia de género el procedimiento más seguro en su recorrido judicial, desde el momento en el que ponen la denuncia hasta el final del proceso.
  • También es importante el establecimiento de protocolos de intervención específicos para las mujeres que han retirado la denuncia por violencia de género.
  • Sabemos que la violencia de género es un desafío complejo; por tanto, quienes se enfrentan a él tienen que estar especializados y haber recibido una formación completa y rigurosa.
  • Es necesaria la formación específica en la materia tanto de los magistrados al frente del órgano jurisdiccional como de abogados, forenses y equipos psicosociales que intervengan en los juzgados especializados en violencia de género.
  • La educación es otra de nuestras principales preocupaciones. Se requiere que la coeducación y la igualdad de género estén presentes de manera transversal en todos los contenidos y procesos educativos, así como en el propio contexto donde se desarrolla la educación, implicando a familias, docentes, y comunidad educativa.

Es un esfuerzo de todos basado en la educación, no sólo la que se da en las escuelas sino también en el día a día, en los medios, en las instituciones, en la familia y en la sociedad en general.
Así que unámonos todos para comenzar el cambio, para que ni una sola mujer sea víctima de esta lacra. Ni una sola muerte más.

Guardar