IU APOYA LA DISOLUCION DE LA G. M. U.

Pero consideramos excesivas las alabanzas que se han hecho de su gestión. Era un organismo innecesario y la gestión realizada no ha sido tan eficiente como se ha dicho. 

Ahora que se esta tramitando el procedimiento para la disolución de la Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU), hemos escuchando alabanzas a su gestión, especialmente por parte del PA, partido que la dirigió siete de sus 10 años de vigencia. Pero desde IU creemos que no hay motivos para tantas alabanzas, pues su gestión no ha sido tan impecable como se nos quiere hacer creer.

Casi todo lo hecho lo podía haber sido igual desde un Área Municipal de Urbanismo, y quizá  aún mejor de haber contado con el personal suplementario del que ha dispuesto la GMU. Una de las razones de su desaparición es su elevado déficit continuado, en parte debido a que la Gerencia había duplicado puestos de trabajo que ya existían en el organigrama municipal.

El proceso de revisión del PGOU, documento redactado por un equipo exterior, ha sido excesivamente largo. Su seguimiento se podría haber hecho de forma similar, o quizás con más agilidad, si hubiera habido mayor coordinación y transparencia.

Equipamientos como el Parque de la Historia y el Mar no se pueden considerar como éxitos de la GMU, sino más bien como fracasos. Se inició sin un suficiente estudio sobre su necesidad, localización, contenido y posterior gestión. Las obras no se han terminado, el edificio lleva años sin uso y con un futuro incierto, pero tras una inversión muy superior a la inicialmente prevista.

El proceso de relocalización y traslado de las dependencias municipales tampoco fue un ejemplo. Ante una necesidad conocida con bastante antelación, el desalojo del Ayuntamiento para realizar obras de emergencia, la actuación de la Gerencia fue todo un ejemplo de falta de planificación, improvisación, prisas y mala resolución. Finalmente tuvo que ser ESISA quien resolviera el problema, de forma precipitada, aunque eficiente en el corto plazo. Lo malo es que la supuesta provisionalidad se puede extender por varios lustros.

Ya con anterioridad ESISA había sacado varias veces las castañas del fuego a la GMU en negociaciones urbanísticas, ante su inoperancia, en unidades de gran importancia para el desarrollo de la ciudad.

Recordemos también que, por cuestiones de conciencia de su entonces responsable del PP, Carmen Pedemonte, la GMU renunció al seguimiento de las obras del Tranvía, traspasando esta importantísima competencia al IMPI, un organismo gestionado por el PA pero sin personal técnico cualificado. Esta renuncia, y la forma en la que se ha hecho la coordinación y seguimiento de las obras, podrían estar en el origen de muchos de los problemas que se han generado durante las obras del Tranvía, algunos de los cuáles todavía colean.

La selección de obras incluidas en los diferentes planes de inversión estatales y autonómicos de los últimos años tampoco ha sido un ejemplo de buena gestión. Falta de criterios en la selección, proyectos redactados con prisas y sin suficiente estudio, descontrol en las ejecuciones, etc. Son demasiados los ejemplos negativos.

La propia documentación de la disolución viene a reconocer que la GMU ha sido un organismo innecesario. Se creo para hacer un poco más opaca la gestión urbanística, si ello fuera posible dadas la forma de gobernar del PA en sus años de mayorías absolutas y relativas.

Pero todavía se siguen haciendo mal las cosas. En el expediente aprobado faltaban documentos importantes. Tal y como informan tanto el Jefe de Recursos Humanos como el Interventor, deben figurar las actas de la negociación con la representación de los trabajadores, que nos consta sigue sin realizarse, así como los informes de las diferentes áreas sobre las necesidades de personal que podrían ser cubiertas con personas provenientes de la disuelta GMU.

Consideramos que es importante recolocar a los trabajadores de la GMU, pero se debe hacer con las suficientes garantías, y sin engordar aleatoriamente las plantillas de ciertas áreas o servicios, mientras que otras más necesitadas ven sus vacantes sin cubrir. La improvisación no puede seguir siendo la formula habitual de los gobiernos del PA y el PP.